El principio femenino, es la Diosa.
Todas las Diosas son una misma Diosa,
como las gotas de agua que forman el
mar, como los minúsculos granos de la
arena del desierto...y cada Diosa
contiene un poder personalizado que
deriva de la Gran madre.
domingo, 12 de junio de 2016
sábado, 4 de junio de 2016
EL ALAMBIQUE
EL ALAMBIQUE ES UN VASO DE VIDRIO EN EL QUE TIENEN LUGAR LAS OPERACIONES DE LA OBRA.
COMO ES REDONDO, POR DENTRO SE LE CONOCE TAMBIÉN POR EL "HUEVO FILOSÓFICO".
A TRAVÉS DE SU SUPERFICIE TRANSPARENTE, EL ALQUIMISTA OBSERVA LA OBRA QUE SE ESTA DESARROLLANDO COMO UN ÁRBOL JOVEN QUE ESTA ENRAIZÁNDOSE Y BROTANDO EN LA TIERRA.
COMO ES REDONDO, POR DENTRO SE LE CONOCE TAMBIÉN POR EL "HUEVO FILOSÓFICO".
A TRAVÉS DE SU SUPERFICIE TRANSPARENTE, EL ALQUIMISTA OBSERVA LA OBRA QUE SE ESTA DESARROLLANDO COMO UN ÁRBOL JOVEN QUE ESTA ENRAIZÁNDOSE Y BROTANDO EN LA TIERRA.
jueves, 2 de junio de 2016
Himno que le dedicara Proclo, que la adoptó como su guía y protectora
dame un puerto feliz a mí, errante en la tierra,
da a mi alma de tus sacras palabras luz pura,
sabiduría y amor; infunde en mi amor una fuerza
tan grande y de tal clase que me saque
de nuevo de las cavidades terrestres rumbo al Olimpo hasta la morada de tu padre.
Y si una infausta vicisitud de mi vida me domina
-pues sé que soy atormentado ya de un lado ya de otro, por muchas
acciones impías, que cometí con ánimo insensato-,
sé propicia, dulce consejera, salvadora de mortales, y no dejes que
sea presa y botín para las horrendas Vengadoras
postrado en tierra, porque suplico ser tuyo.
Da a mis miembros una salud firme e indemne,
y aleja la multitud de odiosas enfermedades que consumen la carne,
sí, suplico, reina, y con tu mano divina
haz cesar toda desgracia de negros dolores.
Da a mi vida, en su travesía, vientos en calma,
hijos, matrimonio, gloria, felicidad, gozo amable,
persuasión, charla de amigos, espíritu sutil,
fuerza contra los enemigos, sitio de preferencia entre el pueblo.
Escucha, escucha, reina; llego a ti invocando con abundantes plegarias,
por imperiosa necesidad; y tú presta oído favorable.
miércoles, 25 de mayo de 2016
UN HECHICERO
"No soy un borracho, pero tampoco soy un santo,
un hechicero no debería ser un "santo".
Debería poder descender tan bajo como un piojo y
elevarse tan alto como un águila ..
Debes ser dios y diablo a la vez.
Ser un buen hechicero significa estar en medio de la
tormenta y no guarecerse
Quiere decir experimentar la vida en todas sus faces.
Quiere decir hacer el loco de vez en cuando.
Eso también es sagrado."
Corzo Cojo
un hechicero no debería ser un "santo".
Debería poder descender tan bajo como un piojo y
elevarse tan alto como un águila ..
Debes ser dios y diablo a la vez.
Ser un buen hechicero significa estar en medio de la
tormenta y no guarecerse
Quiere decir experimentar la vida en todas sus faces.
Quiere decir hacer el loco de vez en cuando.
Eso también es sagrado."
Corzo Cojo
CUENTO DEL NILO
"Hace algún tiempo, en un lugar sobre las aguas de la
vida del padre Nilo,
bajo las estrellas y la luna que había colocado la
vigilante diosa Nut,
alguien recibió un maravilloso regalo.
Era una mujer de cierta edad, con un corazón
que había tenido heridas
y que ahora se recomponía con lentitud.
Un enviado de Dios, El Grande, el Clemente, el
Misericordioso,
cogió su mano durante unos instantes, le habló con
dulzura
y rozó su piel para transmitirle de nuevo el aliento
de la vida.
Su corazón latió con el ritmo de la música, de los
poemas de la diva susurrados dulcemente,
su edad se convirtió en alegre juventud, se sintió
mujer de nuevo,
y entonces vio pasar una estrella fugaz.
A la siguiente noche, se repitió el milagro.
Nut coloco otra vez las estrellas en su sitio,
la Luna miraba de reojo y mandaba su luz sobre el
agua y la arena,
y un pequeño beso se poso sobre el cuello de la
mujer.
En ese momento, fue el tiempo el que paso
fugazmente.
Casi amanecía y las palabras seguían
intercambiándose como caricias leves,
y una ligera brisa enfriaba sus anhelos.
Ella quería cubrirle con su pañuelo, darle calor y
acercarse a el, pero tuvo miedo.
¿Y si a el le molestaba? El no se lo pidió.
¿Y si ella se ofendía?
Isis cerro los ojos. Había hecho lo que había podido.
Había creado los elementos pero a veces los
humanos son torpes,
no saben disfrutar de la vida que se crea cada día
para ellos.
Anuket y Sobek, bajo las aguas del Nilo, sonreían
divertidos.
El hombre y la mujer observaron que se acababa la
noche
y caminaron despacio hacia sus pequeñas cámaras.
Ella se sentía bien,
solo apenada porque posiblemente nunca mas
hubiera una noche parecida.
¿Seria posible que en toda la eternidad nunca
volvieran a encontrarse aquellos dos seres,
tan pequeños en el gran universo?
Pero era consciente del regalo tan especial que
había recibido
y estaba agradecida a aquella persona que se lo
había entregado.
Casi broto una lagrima de sus ojos al despedirse.
Pero al menos alguien si estaba satisfecho.
Osiris, el dios de la resurrección sabia que el
corazón de ella ya no era de piedra."
Recordó las veces que se había preguntado,
tras la primera despedida,
si sería psible que en toda la eternidad nunca volvieran
a encontrarse aquellos dos seres,
tan pequeños en el gran universo.
Y sonrió, porque sí había sido posible...
Parecía que la voluntad de sus dioses, unidos en el
mismo propósito,
había cumplido el deseo de ambos,
el de encontrarse de nuevo en aquel lugar que para
uno era su morada
y para ella significaba la fuente de vida
y energía que tanto necesitaba para seguir
respirando.
Y esta vez, al mirarse a los ojos, lo hicieron como
nunca antes lo habían hecho.
Con la naturalidad de reconocerse como únicos
y la disposición de entregarse sin pensar en nada
más, sin temores, sin demoras...
- ¡Estamos locos! -había dicho él sonriendo feliz...
- ¡Sí! - había contestado ella -Estamos locos, locos...
- ¡Qué bendita locura es ésta de estar contigo!
añadió él mientras sus labios buscaban la otra
boca para unirla a la suya.
Después, cuando todos los poros de su piel se
habían sentido acariciados,
cuando sus manos y sus bocas habían saciado la sed
interminable de meses de ausencia,
y sus piernas permanecían entrelazadas, se
quedaron quietos,
fundidos en un abrazo sosegado,
con la ternura que les inspiraba el saberse
inesperadamente juntos.
Sí, al fin juntos de nuevo, unidos ya siempre a pesar de
que al cabo de unos días
una distancia de miles de kilómetros volviera a
interponerse entre sus cuerpos.
El manto estelar se extiende brillando con
intensidad, en silencio,
para poder escuchar la respiración acompasada de
aquellas dos motas de polvo
en el universo, que sienten los latidos del corazón
cada vez mas cerca el uno del otro.
Nut reinó aquellas noches, y esta vez no estaba
defraudada.
Antes de amanecer, solía guiñarle un ojo a Hator, si
se cruzaba con ella, y ambas sonreían.
El Padre Nilo aquietaba sus aguas,
mandaba callar al viento que mecía las velas de las
falucas.
Pronto el mar volverá
a tener el poder de separarles
y de enviar en el aire aquel lamento diario de:
¡cuánto te estoy echando de menos!...
y el sentimiento de amar en lejanía, porque al final
ella tendrá que irse,
aunque no se irá del todo todavía....
Y algunos amaneceres, acercándose al oído del
amante,
le recuerda aquellos versos del poeta:
"amor sin exigencias de fu
presente del pasado,
amor más poderoso que la vida:
perdido y encontrado,
encontrado, perdido..."
(Mariam)
*Verso de Jaime Gil de Biedma.
vida del padre Nilo,
bajo las estrellas y la luna que había colocado la
vigilante diosa Nut,
alguien recibió un maravilloso regalo.
Era una mujer de cierta edad, con un corazón
que había tenido heridas
y que ahora se recomponía con lentitud.
Su vida fluía hacia el destino, procuraba hacer el bien a
su paso,
y había llegado a un sitio que de pronto parecía
sagrado.
Dicen que "un lugar nunca es sagrado por la
elección del hombre,
sino porque ha sido elegido por el cielo."
su paso,
y había llegado a un sitio que de pronto parecía
sagrado.
Dicen que "un lugar nunca es sagrado por la
elección del hombre,
sino porque ha sido elegido por el cielo."
Un enviado de Dios, El Grande, el Clemente, el
Misericordioso,
cogió su mano durante unos instantes, le habló con
dulzura
y rozó su piel para transmitirle de nuevo el aliento
de la vida.
Su corazón latió con el ritmo de la música, de los
poemas de la diva susurrados dulcemente,
su edad se convirtió en alegre juventud, se sintió
mujer de nuevo,
y entonces vio pasar una estrella fugaz.
A la siguiente noche, se repitió el milagro.
Nut coloco otra vez las estrellas en su sitio,
la Luna miraba de reojo y mandaba su luz sobre el
agua y la arena,
y un pequeño beso se poso sobre el cuello de la
mujer.
En ese momento, fue el tiempo el que paso
fugazmente.
Casi amanecía y las palabras seguían
intercambiándose como caricias leves,
y una ligera brisa enfriaba sus anhelos.
Ella quería cubrirle con su pañuelo, darle calor y
acercarse a el, pero tuvo miedo.
¿Y si a el le molestaba? El no se lo pidió.
¿Y si ella se ofendía?
Isis cerro los ojos. Había hecho lo que había podido.
Había creado los elementos pero a veces los
humanos son torpes,
no saben disfrutar de la vida que se crea cada día
para ellos.
Anuket y Sobek, bajo las aguas del Nilo, sonreían
divertidos.
El hombre y la mujer observaron que se acababa la
noche
y caminaron despacio hacia sus pequeñas cámaras.
Ella se sentía bien,
solo apenada porque posiblemente nunca mas
hubiera una noche parecida.
¿Seria posible que en toda la eternidad nunca
volvieran a encontrarse aquellos dos seres,
tan pequeños en el gran universo?
Pero era consciente del regalo tan especial que
había recibido
y estaba agradecida a aquella persona que se lo
había entregado.
Casi broto una lagrima de sus ojos al despedirse.
Pero al menos alguien si estaba satisfecho.
Osiris, el dios de la resurrección sabia que el
corazón de ella ya no era de piedra."
Recordó las veces que se había preguntado,
tras la primera despedida,
si sería psible que en toda la eternidad nunca volvieran
a encontrarse aquellos dos seres,
tan pequeños en el gran universo.
Y sonrió, porque sí había sido posible...
Parecía que la voluntad de sus dioses, unidos en el
mismo propósito,
había cumplido el deseo de ambos,
el de encontrarse de nuevo en aquel lugar que para
uno era su morada
y para ella significaba la fuente de vida
y energía que tanto necesitaba para seguir
respirando.
Y esta vez, al mirarse a los ojos, lo hicieron como
nunca antes lo habían hecho.
Con la naturalidad de reconocerse como únicos
y la disposición de entregarse sin pensar en nada
más, sin temores, sin demoras...
- ¡Estamos locos! -había dicho él sonriendo feliz...
- ¡Sí! - había contestado ella -Estamos locos, locos...
- ¡Qué bendita locura es ésta de estar contigo!
añadió él mientras sus labios buscaban la otra
boca para unirla a la suya.
Después, cuando todos los poros de su piel se
habían sentido acariciados,
cuando sus manos y sus bocas habían saciado la sed
interminable de meses de ausencia,
y sus piernas permanecían entrelazadas, se
quedaron quietos,
fundidos en un abrazo sosegado,
con la ternura que les inspiraba el saberse
inesperadamente juntos.
Sí, al fin juntos de nuevo, unidos ya siempre a pesar de
que al cabo de unos días
una distancia de miles de kilómetros volviera a
interponerse entre sus cuerpos.
El manto estelar se extiende brillando con
intensidad, en silencio,
para poder escuchar la respiración acompasada de
aquellas dos motas de polvo
en el universo, que sienten los latidos del corazón
cada vez mas cerca el uno del otro.
Nut reinó aquellas noches, y esta vez no estaba
defraudada.
Antes de amanecer, solía guiñarle un ojo a Hator, si
se cruzaba con ella, y ambas sonreían.
El Padre Nilo aquietaba sus aguas,
mandaba callar al viento que mecía las velas de las
falucas.
Pronto el mar volverá
a tener el poder de separarles
y de enviar en el aire aquel lamento diario de:
¡cuánto te estoy echando de menos!...
y el sentimiento de amar en lejanía, porque al final
ella tendrá que irse,
aunque no se irá del todo todavía....
Y algunos amaneceres, acercándose al oído del
amante,
le recuerda aquellos versos del poeta:
"amor sin exigencias de fu
presente del pasado,
amor más poderoso que la vida:
perdido y encontrado,
encontrado, perdido..."
(Mariam)
*Verso de Jaime Gil de Biedma.
lunes, 23 de mayo de 2016
MADRE DIVINA
con las lagrimas de mi dolor.
Las estrellas forjaron con luz las ajorcas de tus pies,
pero mi cadena va a ser para tu pecho.
Riqueza y nombradía vienen de ti,
y tu puedes darlas o no a tu gusto.
Pero mi dolor es solo mio,
y cuando te lo ofrezco,
tu me pagas con tu gracia
Tagore
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